La montaña como vivencia y experiencia de ocio inclusivo
Llegué, hace 15 años, a este mundo del voluntariado social habiendo estado durante casi toda mi vida en diferentes ámbitos “voluntariamente”: parroquial, cultural, político, laboral, familiar, vecinal… ya que considero que ser voluntario es una disposición de servicio a los demás, elegida libremente y aportando, a nivel personal, algo positivo a la comunidad con la que me he comprometido y no como una mera acción de postureo social.
En este campo de voluntariado social trato de conjugar la utopía personal con el pragmatismo diario obteniendo resultados satisfactorios, siendo, además, un “voluntario” atípico, en lo referente a la forma de funcionar, con mis propios criterios e independencia, al margen de los esquemas establecidos por instituciones oficiales y organismos sociales.
Colaboro desde hace 15 años con la asociación Bizitegi, conocida de sobra y que trabaja en el mundo de la exclusión social en Bilbao desde hace 45 años. Mi compromiso con la Asociación, y con determinadas personas en particular, es ejercer de guía benévolo de montaña diseñando, planificando y guiando excursiones montañeras para las personas adscritas al programa de ocio de Bizitegi. Mi objetivo en esta actividad lo tengo claro: llevarlos a sitios donde ellos por su cuenta no podrían ir.
Desempeño el rol de guía benévolo con responsabilidad, conocimientos y experiencia en montaña desde hace cinco décadas, otorgándome esto la soltura necesaria para guiar un grupo. Pero para mí, acompañar a este grupo de amigos y amigas (con el tiempo se han establecido vínculos relacionales y de amistad) no es simplemente ir al monte sin más. Mi compromiso personal va más allá de la mera actividad de tiempo libre y lo planteo, a la hora de diseñar las rutas y llevar a cabo las salidas, desde una perspectiva de ocio inclusivo que aporte conceptos y valores de desarrollo personal.
Solo pido tres condiciones a las personas que se incorporan al grupo y vienen al monte: que su decisión sea voluntaria, es decir, libre; que disfruten de ella en toda su dimensión y que rentabilicen algunos de los beneficios físicos, psicológicos y sociológicos que aporta la vivencia montañera. Para ello yo me preocupo de que sea así.
Desde que empecé en 2011hasta el momento actual hemos realizado 176 salidas, han participado 1.998 personas y recorrido 1.696 km. Esperamos acabar el año con una sorpresa comunicativa interesante.
En estos años hemos pateado, descubierto y disfrutado de rutas y parajes por toda Euskal Herria y zonas vecinas además del Camino de Santiago (dos veces), Picos de Europa y Pirineos (Valles de Ordesa, Canfranc, Tena y Andorra). Aún nos quedan muchos lugares descubrir. Para mí, y para ellos y ellas también, es muy gratificante esta experiencia. Por eso seguimos caminando juntos.