Greta Rolando

Para mí, el voluntariado es una forma de crear vínculos y sentirme parte activa de un lugar.

BizkaiaGara

Greta Rolando

El voluntariado como un espacio de escucha, encuentro y diálogo intercultural

Soy una chica italiana de 25 años, ilustradora y diseñadora gráfica. Nací en Liguria y me crié en Caprauna, un pequeño pueblo entre montañas en la provincia de Cuneo: una dimensión local y auténtica que marcó desde el principio mi forma de observar el mundo. Comencé mi trayectoria académica graduándome en Diseño Gráfico y Comunicación Visual en el ISIA de Urbino, para después completar un máster en Comunicación Audiovisual en la École nationale supérieure des arts visuels de La Cambre en Bruselas.

En mi práctica exploro la ilustración y la narrativa visual, con un interés especial en el potencial expresivo del color como herramienta para construir identidades, atmósferas y vínculos emocionales. Mi trabajo se nutre desde siempre de los paisajes de mi vida: la montaña y el mar, además de las tradiciones y de la manera en que las pequeñas comunidades y los lugares cotidianos saben generar historias y lenguajes visuales únicos.

El sentido de pertenencia y el deseo de hacer red siempre han formado parte de mí. Desde muy joven he colaborado activamente en las Pro Loco (asociaciones de desarrollo local) y en las organizaciones culturales de mi pueblo, una experiencia que me enseñó la importancia del trabajo en equipo y del cuidado del territorio. Sin embargo, el punto de inflexión en mi recorrido en el voluntariado llegó el año pasado gracias a ARES (Association de Réflexion et d'Action Sociale), una oportunidad que me abrió literalmente un mundo. A través de esta entidad viajé tres meses a Perú para realizar una pasantía de dos meses y medio en una editorial infantil en Lima. Esta vivencia fue enormemente enriquecedora: transformó mi visión de la ilustración, haciéndome redescubrirla como un espacio de encuentro, traducción y diálogo entre diferentes perspectivas culturales.

Hoy este camino me ha traído a Bilbao, donde vivo actualmente y participo en un proyecto de voluntariado del Cuerpo Europeo de Solidaridad junto a EDE Fundazioa, centrado en acciones de comunicación y sensibilización para acercar a la juventud al voluntariado, tanto a nivel local como internacional. Aquí en BizkaiaGara he encontrado un entorno extraordinario: desde el primer día me han acogido con los brazos abiertos y me han dado la oportunidad real de integrarme al cien por cien en el equipo, participando de forma activa en todos los proyectos y actividades. Es un contexto en el que puedo unir mi pasión por la comunicación visual con el deseo de generar un impacto positivo en la comunidad.