María Lourdes Urtiaga Gato
Gracias a GoazenUp y a su ayuda, conseguí remontar y sentir en primera persona los beneficios del mar.
GoazenUp
Gracias a GoazenUp y a su ayuda, conseguí remontar y sentir en primera persona los beneficios del mar.
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La vida me cambió de manera radical cuando una enfermedad traumática me convirtió en una persona discapacitada. En ese momento, mi mundo se vino abajo tanto a nivel físico como psicológico.
Sin embargo, la experiencia de enfrentar una enfermedad y su impacto en mi vida fue una etapa de cambio y aprendizaje.
Cuando me convertí en una persona con discapacidad, no solo mi cuerpo sufrió, sino también mi espíritu. Pasé de ser una persona activa a tener limitaciones que me impedían desarrollar mi vida como antes. Todo lo que conocía y en lo que me sentía segura desapareció, dejándome en un estado de vulnerabilidad.
Por suerte, fue entonces cuando conocí a la asociación deportiva de salud y bienestar GoazenUp, que trabaja para la mejora físico emocional de las personas y el cuidado del medioambiente. Gracias a GoazenUp y a su ayuda, conseguí remontar y sentir en primera persona los beneficios del mar. Quise entonces implicarme de forma más activa en todas las acciones de la asociación y comencé a ayudar a otras personas a través del paddle surf. Así, además de comenzar a practicar y compartir este deporte con otras personas, también he ampliado mi compromiso con proyectos de cuidado medioambiental.
A lo largo de este tiempo, he colaborado en limpiezas de arenales y costas, recogidas de plásticos y microplásticos, y eliminación de redes. Además, ahora también acompaño a escolares, asociaciones de personas con diversidad funcional y personas en riesgo de exclusión social en la práctica de esta actividad, lo que es realmente gratificante.
Creo que el mar, conocer otras historias personales, sentir que puedes ayudar, el apoyo de los demás, la satisfacción de tratar de educar en la mejora del uso de los plásticos y la reducción de sus desechos, y contemplar desde dentro la belleza de nuestras costas mientras te sientes diminuta ante la naturaleza, es un regalo que todos y todas debiéramos experimentar.