Cuando me preguntan cómo activo Bizkaia desde mi ámbito de trabajo, la respuesta que me viene a la cabeza es sencilla: creando oportunidades dentro del ámbito deportivo y de actividad física para que las personas se encuentren.
Desde Haszten trabajamos cada día utilizando el deporte y la actividad física como herramientas de transformación social
Pablo Hernandez Liste - Coordinador General y cofundador de Haszten
A menudo hablamos de inclusión, participación o comunidad como conceptos abstractos, pero para mí tienen una traducción muy concreta. Significan generar espacios donde las personas puedan compartir experiencias, relacionarse en igualdad de condiciones y tengan la oportunidad de desarrollar ese sentimiento de pertenencia.
Desde Haszten trabajamos cada día utilizando el deporte y la actividad física como herramientas de transformación social. Sin embargo, nuestro objetivo nunca ha sido únicamente que una persona practique deporte o actividad física, de ahí nuestro lema “Más que deporte”. Lo verdaderamente importante es todo lo que ocurre alrededor de esa práctica.
Durante años he tenido la oportunidad de conocer a cientos de personas con discapacidad, familias, profesionales, entidades deportivas, centros educativos, ayuntamientos y agentes sociales de toda Bizkaia. En cada municipio, en cada proyecto y en cada conversación he comprobado que las comunidades más fuertes no son necesariamente las que tienen más recursos, sino las que consiguen que las personas se impliquen unas con otras.
Por eso entiendo que activar la sociedad no consiste únicamente en poner en marcha programas o actividades. Activar Bizkaia significa despertar capacidades que ya existen en nuestro territorio. Significa ayudar a que los clubes deportivos abran sus puertas a nuevas realidades, que los centros educativos trabajen la diversidad desde la convivencia, que las instituciones escuchen a las personas y que las propias personas descubran que tienen mucho que aportar a quienes les rodean.
La discapacidad me ha enseñado precisamente que todas las personas necesitamos apoyos en algún momento de nuestra vida y que todas tenemos algo valioso que ofrecer a la comunidad. Cuando conseguimos que una persona participe en un equipo deportivo, que una familia encuentre una red de apoyo o que un municipio incorpore una mirada más inclusiva, no solo estamos mejorando la vida de una persona concreta. Estamos fortaleciendo el tejido social de Bizkaia.
Vivimos en una sociedad que a veces nos empuja hacia el individualismo, pero los grandes retos que afrontamos como la soledad no deseada, el envejecimiento, la desigualdad o la exclusión social, solo pueden abordarse desde respuestas colectivas. Necesitamos más espacios de encuentro, más colaboración entre entidades y más oportunidades para construir comunidad desde la diversidad.
Por eso sigo creyendo que el deporte es una de las herramientas más poderosas que tenemos. Porque es un lenguaje universal capaz de conectar personas muy diferentes entre sí. Porque rompe barreras, genera vínculos y crea experiencias compartidas que permanecen en el tiempo. ¿Quién no tiene la “kuadrilla” de amigos derivada del deporte?
Sigamos conectando personas, generando oportunidades y construyendo comunidades donde cada persona, independientemente de sus capacidades, pueda sentirse parte activa del presente y del futuro de nuestra sociedad.