Somos euskera. Lo reivindicamos en voz alta en las calles de Euskal Herria, par-tiendo de Atharratze el 19 de marzo hasta llegar a Bilbao el 29. Trajimos el euske-ra al centro y, con nosotros, los miles de euskaltzales, euskaldunes y, entre ellos, vizcaínos que se han unido a la Korrika.
SOMOS EUSKARA, SOMOS BIZKAIA
Ane Elordi Alburquerque - Korrika arduraduna
En Xiberutika cantamos al oeste; los vizcaínos le dimos la bienvenida en Ondarroa 24. A la KORRIKA. De comarca en comarca, el testigo pasó de mano en mano, recorrimos la costa y el interior para llegar finalmente a Bilbao. Porque ¡qué im-portante es reivindicar que queremos vivir en euskera en la capital vizcaína! Fue una gran demostración de una sociedad activada que quiere vivir orgullosa en euskera; y eso nos da fuerzas para seguir adelante y vivir en euskera más allá de Korrika.
El euskera y la comunidad se unieron en torno a la Korrika; ¿o es el euskera el que une a la comunidad? Día a día hemos cosido el pueblo del euskera y hemos atraído a euskaldunes que han recibido de casa, que han estudiado en euskalte-gis, que se están euskaldunizando en la calle y/o que se dedican tanto a Berbala-gun como a proyectos similares. Todos ellos han sido activados por Korrika, y se han acercado a la tibieza de nuestra lengua. El euskera y la Korrika necesitan a Mikel, Sonia, Galay y Aichetu; en Lekeitio, Zalla, Bilbao y Elorrio. Korrika es un reflejo de la diversidad de la calle; el euskera nos une y nos unirá.
La KORRIKA incide en la identidad popular, en la motivación, en los sentimientos; es alegre y colectiva. Todos queremos ser parte del proyecto reivindicativo, buscar nuestro lugar, sentir que formamos parte de esta comunidad. Korrika auzolan es un gigante: necesita el euskera como eje, la activación del pueblo y la participa-ción. Las formas de hacerlo son variadas, se trata de hacer una aportación perso-nal: ser Korrika Laguntzaile, participar en las comisiones de los pueblos, obtener testificales, acercarse a actividades culturales y/o, al pasar el testigo, ver y prote-ger desde la acera.
Cada dos años tomamos las calles de Euskal Herria durante once días, aunque los trabajos de calentamiento duren meses y empiecen antes. La época de prepara-ción es la época de activación y concienciación y las ganas son la base para ello. Es lo único que se necesita para apostar por la Korrika y unirse al euskera. Hoy en día, los tiempos cambian, hay que reflexionar sobre cómo adaptarse a los nuevos tiempos. Ser vasco es hoy una elección consciente que está íntimamente ligada a las emociones, a los afectos y al apego. Gracias a los afectos nos compromete-mos, nos activamos y participamos.
La edición 24. El mensaje interior del testigo de la Korrika reza así: "Los que pre-guntábamos ¿cuántos somos? también queremos saber ahora quiénes somos. De dónde somos, por qué hacemos todo esto, qué es lo que produce la cohabitación. Decimos euskera, no soy euskera. Hablamos de comunidad. Con el cuerpo abierto que tiene ventanas en los ojos ".
El 29 de marzo la ola de la Korrika alcanzó su punto álgido en Bilbao, y los días siguientes estuvimos inmersos en el agridulce de la espuma. Hemos recuperado fuerzas y hemos vuelto a la actividad diaria en AEK: euskaltegis, clases de euske-ra, dialectos, planes de euskera, correcciones y traducciones. Queremos dedicar 365 días al euskera, nos hemos concienciado y activado. La Korrika nos ha dado fuerza para dos años, somos y seremos euskera. Creemos en ello, recibiremos con el brazo abierto a todo aquel que venga al euskera, a cualquiera que venga a AEK.
La nuestra es una apuesta por la lengua; la Korrika nos afecta en lo más profun-do, nos toca las emociones y así provoca la activación. Cada uno de nosotros se activa, incluso la comunidad. Ambos son necesarios.
El futuro y el renacimiento del euskera necesitan de todos; tenemos entre manos un reto de cara al futuro. Construyamos un Bizkaia euskaldun.
Vamos avanzando. ¿Vienes?