En muchos lugares del mundo, lesbianas, gays, bisexuales y transexuales padecen situaciones de riesgo y persecución. Muchas personas se ven obligadas a huir de sus países ante el miedo a ser detenidas, torturadas o asesinadas. Y otras, ante la imposibilidad de vivir de forma libre conforme a su orientación sexual e identidad de género.
La comunidad LGTBIQA+ sigue enfrentando muchos retos en la actualidad
Rosa Pérez Pérez - Abogada del servicio jurídico de CEAR en Euskadi.
Desde CEAR en Euskadi las acompañamos en su proceso de solicitud de protección internacional y, además de atención jurídica y psicológica, también les ofrecemos apoyo en sus procesos de incorporación social y laboral. Hacemos un acompañamiento integral y nuestra mirada es interseccional. Hemos ido adaptando nuestras estructuras y nuestro trabajo a las necesidades del colectivo LGTBIQA+, para atender de la mejor manera posible a las personas que huyen de sus países buscando refugio, porque son perseguidas por motivo de su orientación sexual o identidad de género.
Actualmente, uno de los albergues de primera acogida que gestionamos se ha especializado en la atención al colectivo LGTBIQA+. Es donde residen nada más llegar y todavía traen muchos miedos por la persecución que han sufrido en sus países de origen. También hay dos pisos de acogida temporal que se han especializado en la atención al colectivo LGTBIQA+. Poder contar con este tipo de dispositivos es algo que las personas LGTBIQA+ solicitantes de protección internacional valoran de forma muy positiva y para nosotras, desde CEAR, es muy importante que las personas a las que atendemos se sientan cómodas y seguras.
En el equipo jurídico, por ejemplo, siempre les preguntamos si prefieren ser atendidas por una persona con su misma identidad de género o no y como somos un equipo mixto, nos adaptamos a su preferencia o necesidad. Hace poco un chico homosexual marroquí me dijo que conmigo se sentía muy cómodo pero que, al principio, se le había hecho muy difícil hablar conmigo de la persecución que había sufrido en Marruecos y de su orientación sexual, porque en Marruecos los hombres no hablan de sexo con las mujeres.
El acompañamiento es un proceso complejo lleno de matices que intentamos cuidar para no revictimizar y sí colaborar en su nuevo itinerario de vida. En este punto es importante destacar que, el trabajo en red, es esencial para poder ofrecer esa atención integral que comentábamos. En Bizkaia, por ejemplo, trabajamos en coordinación con ALDARTE, cuyo trabajo es clave porque les ofrece un espacio de socialización, de normalización y de militancia. Además de atención psicológica especializada.
Aún con todo, la comunidad LGTBIQA+ sigue enfrentado muchos retos en la actualidad. Por ejemplo, una persona que pide refugio en el Estado español y que ha huido de su país porque ha sufrido una persecución por motivos de identidad de género u orientación sexual, tiene que enfrentarse a un procedimiento administrativo que puede llegar a alargarse dos o tres años, durante los cuales, su situación administrativa en el Estado español es provisional, siempre pendiente de la resolución que le vayan a notificar, sin saber cuándo ni cuál va a ser el sentido de la misma.
Otro gran reto es el tema de la documentación de las personas transexuales. Porque no se ha desarrollado el artículo 50 de la Ley 4/2023 de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI. De forma que, una persona transexual a la que se le ha reconocido el derecho de asilo por este motivo, no puede adecuar su documentación legal en el Estado español (tarjeta de residencia y documento de viaje) a su nombre e identidad de género sentidas. Lo que las aboca a situaciones muy graves de discriminación.
Es uno de los aspectos más difíciles de explicar cuando les han reconocido el derecho de asilo y, tras la alegría de saber que se ha dado veracidad a su historia de vida y que se las va a proteger con un permiso de residencia de carácter indefinido, llega la gran decepción de tener que seguir con una documentación que no dice realmente quiénes son y que no las representa. Las consecuencias de no poder adecuar su documentación identificativa les afectan a muchos niveles y supone un obstáculo importante a la hora de buscar trabajo. Nuestra reclamación es que, en estos casos, se pueda adecuar el nombre y la identidad de género a través de la Oficina de Asilo y Refugio (Ministerio del Interior), que es donde se ha valorado el reconocimiento del estatuto de persona refugiada.
Por último, es importante poner de relieve que no hay muchos recursos públicos y específicos para el colectivo LGTBIQA+. Por ejemplo, en cuanto a la atención psicológica. Y no debemos perder de vista que, a pesar de que una vez que han llegado al Estado español están en un entorno más seguro, su sensación de inseguridad puede seguir siendo muy elevada, porque muchas de estas personas llevan toda la vida escondiéndose para sobrevivir, siendo quienes no son para no estar en peligro.