Desde BizkaiaGara hemos reunido a expertas del Tercer Sector para debatir cómo la acción colectiva, el trabajo en red y la movilización ciudadana pueden transformar la agenda pública y proteger a la infancia más vulnerable en Euskadi.
Impulsando la incidencia política desde el Tercer Sector: Buenas prácticas y acción colectiva
Desde BizkaiaGara hemos querido poner el foco en cómo podemos activar a la ciudadanía desde el Tercer Sector para que tenga incidencia en la agenda pública. Para ello, organizamos la jornada "Activación ciudadana e incidencia en la agenda pública" en la que han participado, Ana Abril, coordinadora de Incidencia Política en Cáritas Española, que impartió la ponencia marco “Las organizaciones sociales y la incidencia política como eje de transformación” y posteriormente la periodista Amaia Goikoetxea, Decana y Presidenta del Colegio Vasco de Periodistas y de la Asociación Vasca de Periodistas, Kazetariak, moderó la mesa de diálogo "Buenas prácticas de incidencia, de lo local a lo global/internacional" en la que estuvieron Elena Blanco coordinadora técnica de Sareen Sarea, Irati Álvarez técnica de incidencia Social y Política de Save The Children, así como la propia Ana Abril.
La coordinadora de BizkaiaGara, Johana Etxezarraga abrió la jornada poniendo el acento en la importancia de la acción colectiva, las alianzas y la construcción de un horizonte compartido basado en la defensa de los derechos humanos. “La incidencia individual resulta muy limitada, mientras que el trabajo en red, el diagnóstico compartido y la corresponsabilidad fortalecen el impacto y lo hacen más duradero”, afirmó Etxezarraga. Por ello, la jornada se planteó como un espacio de encuentro entre entidades, para generar vínculos, reconocerse mutuamente y tejer alianzas capaces de transformar la realidad social.
Ana Abril, de Cáritas Española, abordó el papel de las organizaciones sociales como agentes de transformación. La representante de Cáritas España destacó que la acción del Tercer Sector nace de la experiencia directa con situaciones de injusticia concretas —pobreza, exclusión, precariedad laboral o dificultades de acceso a la vivienda— y se fundamenta en una perspectiva de derechos humanos. Desde esta mirada, la pobreza y la exclusión no son fruto del azar ni de fallos individuales, sino consecuencias de decisiones políticas y de fallos estructurales en la garantía de derechos.
Repensando el papel del Tercer Sector
Abril situó esta labor en un contexto global marcado por retrocesos democráticos y sociales, donde la defensa de los derechos humanos implica, en muchos lugares, graves riesgos personales. Ante este escenario, el Tercer Sector debe repensar su papel, equilibrando la provisión de servicios con la denuncia y la incidencia política, pese a las tensiones derivadas de la financiación, las presiones externas y la dificultad de mantener una plena independencia, especialmente en temas sensibles como la migración.
El eje central de la reflexión fue la importancia de construir un relato compartido que permita contrarrestar discursos que debilitan los derechos sociales. Definir un horizonte común —que entienda la sanidad, el empleo o la migración desde una lógica de derechos— resulta clave para orientar la acción colectiva y sostener procesos de cambio a largo plazo. Asimismo, Abril insistió en que la incidencia política solo es efectiva si se apoya en una base social sólida, fortaleciendo la comunidad, la participación y la movilización frente a la individualización y la desconfianza generalizada hacia la política.
A pesar del debilitamiento de los lazos comunitarios, se presentaron ejemplos de buenas prácticas impulsadas desde el trabajo en red, como la incidencia en la reforma del reglamento de extranjería o la lucha por una garantía estatal de ingresos mínimos. Aunque los avances han sido parciales, estos procesos demuestran que la presión social organizada puede generar cambios reales. Finalmente, Abril defendió la necesidad de mantener la coherencia y la defensa de los derechos humanos al margen de los ciclos políticos, reivindicando al Tercer Sector como un actor clave para reconstruir comunidad y avanzar hacia una sociedad más justa y solidaria.
Mesa redonda: "Buenas prácticas de incidencia, de lo local a lo global/internacional"
Amaia Goikoetxea, decana y presidenta del Colegio Vasco de Periodistas y de la Asociación Vasca de Periodistas, Kazetariak. moderó la mesa de diálogo titulada Buenas prácticas de incidencia, de lo local a lo global/internacional. En ella participaron Elena Blanco, coordinadora de Sareen Sarea; Irati Álvarez, técnica de Incidencia Social y Política de Save the Children Euskadi; y Ana Abril, de Cáritas Española. La moderadora abrió la sesión destacando la desconfianza existente en la actualidad, pero subrayó que aún existen buenas prácticas que permiten recuperar la participación ciudadana, considerándola una esperanza frente a la crisis política actual.
El diálogo comenzó abordando la importancia del trabajo conjunto entre distintos agentes sociales. Ana Abril destacó ejemplos como la reforma de extranjería, la defensa colectiva de los derechos sociales y las acciones jurídicas a nivel estatal y europeo, insistiendo en que estos avances no habrían sido posibles sin la activación ciudadana. Por su parte, Irati Álvarez reconoció que la participación suele ser más formal que real, aunque señaló avances recientes. Recalcó la importancia de la prevención y de la presión social para impulsar cambios legislativos, recordando que más de 500 millones de niños y niñas viven en contextos de conflicto, lo que exige recuperar una conciencia colectiva global.
Elena Blanco señaló la desmotivación existente debido a la baja calidad de algunos procesos participativos, aunque puso en valor los cambios legislativos en Euskadi que refuerzan el papel de la sociedad civil. Destacó la apuesta institucional por la democracia y la gobernanza colaborativa, explicando una buena práctica relacionada con la problemática de la vivienda. Desde Sareen Sarea se promovieron encuentros entre personas usuarias del Tercer Sector, responsables institucionales y representantes de Alokabide, incorporando un enfoque interseccional por ciclos de vida. Además, se impulsaron canales de comunicación directa entre organizaciones y la creación de redes para generar un discurso compartido que traslade las voces de las personas más vulnerables a los espacios de decisión para que puedan legislar y solucionar problemas.
Irati Álvarez expuso el caso del Proyecto Barnahus, que Save the Children impulsa junto al Gobierno Vasco, que consiste en adaptar en Euskadi el modelo Barnahus (“la casa de los niños y las niñas”), un mecanismo de protección de menores frente al abuso sexual. Se trata de un espacio que centraliza la atención a niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso o maltrato, reuniendo a profesionales especializados y todos los recursos necesarios para intervenir en cada caso, con el objetivo de proteger a la infancia más vulnerable y reducir la revictimización.
Hay espacio para el optimismo
El trabajo en red y la relación con los medios de comunicación fue otro de los ejes del debate. Las ponentes coincidieron en la dificultad de comunicar los problemas sociales de manera clara y cercana a la ciudadanía, reconociendo que el propio Tercer Sector utiliza a veces un lenguaje poco comprensible. Asimismo, se abordó la necesidad de dialogar con lobbies administrativos y empresariales para acceder a recursos y generar alianzas, poniendo el foco en comprender las múltiples realidades de la pobreza.
Finalmente, las participantes se mostraron moderadamente optimistas. Coincidieron en que, pese a las dificultades, existe una voluntad social y política que impulsa la participación y sitúa en el centro a la infancia y la adolescencia. La mesa concluyó destacando la importancia de seguir apostando por una gobernanza colaborativa que garantice procesos de calidad, sostenibles y con impacto real en la sociedad. Y como dijo Ana Abril, "hay que organizar políticamente la esperanza".
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