Ayudar a personas necesitadas es inmensamente gratificante
Me llamo Álex González, tengo 42 años, soy natural de Abadiño. y desde hace dos años colaboro como voluntario en Olakueta Etxea (Berriz), un recurso residencial y de acompañamiento que en la actualidad atiende fundamentalmente a familias y mujeres inmigrantes con menores a cargo que se encuentran en Euskadi en situación de vulnerabilidad social y desprotección. Además de esta, también atienden otras realidades migratorias como Harrera –programa vasco de acogida–, invasión y desplazamiento desde Ucrania, personas jóvenes sin red de apoyo familiar, guerra en Palestina, etc.
El objetivo principal del centro es ofrecer un alojamiento temporal, así como facilitar un proceso de atención personal e integración social a estas personas en situación de especial vulnerabilidad. Con este recurso se pretende cubrir las necesidades básicas de alojamiento, alimentación, vestimenta, equilibrio emocional, etc. de las personas migrantes en riesgo de exclusión social; evitar y disminuir situaciones de desprotección e intemperie y ofrecer información, orientación y asesoramiento.
Personalmente, me encargo de impartir clases de español a los miembros de la casa, tanto jóvenes como adultos, y desde alfabetización hasta niveles más avanzados.
Durante este tiempo, he conocido a infinidad de personas, cada una con su historia propia, con sus diferentes culturas. Todas ellas me han enriquecido, me han mostrado la amplitud de este mundo, la desigualdad existente, y me han hecho darme cuenta de la imperiosa necesidad y de la obligación de ayudar.